Me he encontrado viviendo un periodo de abstinencia sexual forzada. Ha sido complicado, y últimamente he tenido muchas ganas de visitar un club swinger. Extraño mis escapadas, llegar a un lugar donde nada es lo que parece, empezando por la fachada del lugar, siempre haciendo referencia a algo muy distinto que en la noche se transforma. Extraño ver como el espacio se trasforma conforme avanzas, poca luz, muchas mesitas y una pista de baile. Mi imaginación se da vuelo, saber que muy pronto, todas esas parejas ahí sentadas andarán rondando los cuartos de la lujuria y el placer, donde yo las miraría con emoción, excitación. Queriendo interactuar, o simplemente mirar...
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