domingo, 18 de abril de 2021

Madrugada caliente.

De madrugada, de aquellas ocasiones en que medio consciente, te das cuenta que sigue oscuro y aún faltan varias horas para que amanezca. De esas veces... se trataba de una madrugada "caliente", como muchas en esta semana. Una parte mi mente se encontraba despierta, otra permanecía aún inconsciente, tratando con todas mis fuerzas de permanecer dormida. Recuerdo claramente que estaba teniendo sueños eróticos.

Despertaste a mitad de la noche, comenzaste a acariciarme, el tacto de tus dedos me hicieron reaccionar al instante lanzando una sonrisa coqueta en la oscuridad. Después de una sesión prolongada de besos ardientes, te encontrabas encima de mi, continuando comiendo mis labios húmedos (¡y vaya que estaban húmedos!). Recorriste mi cuello, llegaste a los senos, apretaste firmemente, chupaste cada rincón cual dulces, mordiste mis pezones.

¡Que rico!

Intentaba con todo mi ser ponerle pausa al sueño erótico que estaba teniendo. Mi cuerpo ardía de las ganas, mi clítoris firme como si estuviera esperando. Ya estaba mojada, muy mojada. 

Me paré adormilada procurando no despertar, caminando a tientas entre la oscuridad. Abrí algunos cajones desesperadamente buscando mi caja, la tomé rápidamente y volví a la cama. Una vez ahí me apresuré a quitarme el camisón y mi calzón para quedarme completamente desnuda bajo las sábanas, como me gustaba.

Antes de encenderlo inicié acariciándome el cuerpo, tocar mis senos y recorrer mi vientre, las caderas. presionar mi clítoris con mi juguete. ¡Ah! había dejado escapar un fugaz gemido en la habitación silenciosa cuando recién lo había prendido. Al instante podía sentir la energía recorrerme. 

Mis caderas se movían al ritmo, buscando aumentar poco a poco la intensidad del placer, simulando tenerte dentro de mi, tocando mis senos imaginando que eran tus manos. Me estaba perdiendo en el éxtasis, mi libido por los cielos, ya a unos segundos de tener un buen orgasmo...

Entonces mi vibrador se quedó sin batería. Intenté repetidamente encenderlo de nuevo, rogando tener unos segundos más de placer. Al cabo de varios intentos desistí del asunto, decepcionada. Coloqué el vibrador bajo la almohada intentando volver a mis sueños...