lunes, 18 de mayo de 2020

LAS CUATRO PAREDES DEL ENCIERRO

Cuatro paredes negras me rodean en está mañana fría,
¿O eran blancas? 
La verdad es que ya no comprendía.

Ha pasado mucho tiempo ya desde la última vez que vi la luz del sol, mi piel se volvió blanca, pálida. Ya no podía mirarme al espejo. El cadáver de en frente me asustaba.

Hace unas semanas, ya no recuerdo bien el día, en una de las paredes había una ventana. Era imposible no darse cuenta, los rayos del sol intensos cegaban mis ojos. Tuve que cubrir mi frente con la mano para ver exactamente de qué se trataba. Pues sí, era una ventana.

La abrí para salir al jardín que se encontraba de aquel lado. Había rosas plantadas, tulipanes de diferentes colores, algunos girasoles y otras flores que no conocía. El olor a hierba mojada me produjo una sonrisa; que fresco pensé yo. A pesar del ruido de pájaros y el sol quemando mi piel, decidí seguir caminando entre los árboles.

Pasados varios minutos, bajo un árbol de jacarandas me encontré con un joven, quien me regaló una sonrisa amigable. Estiró la mano para tomar la mía, luego me apretó cálidamente entre sus brazos. Comenzamos a bailar...

Mi pecho se sentía acelerado, me sudaban las manos. La parte izquierda del cuerpo, mi corazón, me dolían intensamente. Mi respiración se cortaba con frecuencia, se volvía más difícil respirar. Pequeñas pulsaciones de dolor aparecían en mi estómago, en mi vientre; la ansiedad aumentaba.

Di vueltas sobre la cama por largo rato, poco a poco me volvía consciente. Abrí los ojos y me quedé observando el techo por unos segundos, ¿segundos? Me senté en medio de la cama rodeada. Rodeada de cuatro paredes. La pared de la ansiedad, de la tristeza, de la soledad y del miedo. Otra vez las mismas cuatro paredes, el sueño de todos los días.

¿O era la realidad?



domingo, 19 de abril de 2020

¿Cómo se escribe el comienzo?

Sentada en la banca,
mira a un hombre a lo lejos.
Hace llover sobre ella.
Deja correr sus recuerdos.


Una mujer,
sentada en la banca,
toma su bolsa
y se levanta...

¿Cómo se escribe el final?

Detenemos el mundo;
al menos el mío
se ha detenido.


Pasmada en la banca,
banca de los recuerdos.
Miro el pasar de las horas
y el fluir de la gente.

Miro al hombre que mira,
al ser que entristece...


Y ¿Cómo?
Aprender a bailar sin mi mejor pareja.
Continuar mirando la película que dejamos.

Convertir las pláticas de la noche,
en un apagar de luces mundano.


Reparar las piezas del alma,
las piezas rotas de mi alma...


Miro al hombre que mira,
al ser que entristece.

Se marcha sin prisa,
con un beso de despedida.

*Déjame llorar- Adanowsky*

domingo, 22 de marzo de 2020

BAJO LAS SÁBANAS

Bajo la sábana, 
entre abrazos profundos.
Percibo tu esencia que desde hace tiempo
yace acariciando mi alma desnuda.
Y el silencio, 
la mejor melodía a nuestras noches eternas. 

Te miro dormir,
siento la ternura en tu rostro y el calor de tu cuerpo.
Como soplo de viento, te susurro al oído,
las palabras que jamás me atreví a declarar...
Te amo.


jueves, 27 de febrero de 2020

DONDE SE CRUZAN LAS ALMAS

¿Dónde?

En cada palpitar del corazón tuyo
recostada en tu pecho.
En un cruce de miradas tiernas,
mientras apasionadamente danzamos,
danzamos en aquel suelo inhóspito.

¿Dónde se encuentra el alma?

En los besos que fuimos dejando
esparcidos cual pétalos,
volando por el viento infinito,
al rededor nuestro.

¡¿Dónde?!

En el dulce recorrer de mis dedos,
delicadamente palpando tu cuerpo.

Tocando cada porción de tu rostro,
besando tus párpados suaves.
Rosando tus labios,
acariciandote el pecho...

Tomarte la mano,
sintiendo a morir al caer de las gotas.
Lágrimas de amor entre almas fundidas,
que yacen en aquella cama.