lunes, 28 de abril de 2025

Extasiada.

Desperté con aquellas sutiles caricias tuyas, eran tus manos recorriendo mi vientre. Trás las cortinas podía vislumbrar se la luz de la luna.     

-sigue siendo de madrugada, pensé. 

Tus dedos subían lentamente hasta mis senos, apretando con suavidad. Aquello fue suficiente para que mi cuerpo entre dormido hiciera un pequeño movimiento, delatando que ya estaba despierta. 

Te acercaste y giraste mi rostro, enseguida mi cuerpo poseído por la lujuria dio la vuelta para besarte, la yema de mis dedos bajaban por toda tu espalda,  te agarré de las nalgas para juntar aún más nuestros cuerpos desnudos. 

Los besos continuaron por un largo tiempo, el calor incendiaba la cama. Paraste el acto abruptamente, pero tus labios seguían su habitual recorrido. Primero mis pechos, tomando te el tiempo con cada uno de ellos, luego mi vientre, mis piernas, hasta que por fin llegaste al destino. Mi clítoris ya te esperaba, impaciente, mojada.

Abrí rápidamente las piernas y tu lengua tocó mis labios al instante, con suavidad. Empecé a gemir al instante, tenías el poder de provocarme tanto placer con apenas lamer un poco. 

Encontraste mis puntos, provocándome placeres inimaginables, como siempre. Te tomé del cabello para empujarte hacia mí y hacer más presión en mi clítoris. Me movía al ritmo del deleite y el gozo. Llegando al orgasmo, dejé salir un último gemido con el poco aliento que me quedaba. Me quedé unos segundos en calma, extasiada.

Te incorporaste de prisa, de rodillas frente mí, firme y caliente, penetrando me...