Aquí otra canción para una de aquellas tantas tristes noches venideras, como la de hoy...
No hay muchas palabras, ni motivos, pero las lágrimas brotan naturalmente de mí. Mis viejas amigas una vez más de visita. Dándome su dulce compañía.
Aquí otra canción para una de aquellas tantas tristes noches venideras, como la de hoy...
No hay muchas palabras, ni motivos, pero las lágrimas brotan naturalmente de mí. Mis viejas amigas una vez más de visita. Dándome su dulce compañía.
Se me hace costumbre estar despierta a esta hora de las 4 de la madrugada. ¿Es qué prefiero la noche?
Creo que estoy aprendiendo a vivir de noche, sin nadie más que yo, y a una parte de mi le gusta.
¿O acaso será que la hora me hace divagar?
Me encontraba recostada en mi cama, el teléfono marcaba las 4 de la madrugada. A veces mi cuerpo despierta a esa hora, caliente y sediento de placer, aquella ocasión en especial no soportaba las ganas. Mi libido estaba prendido, como aquel fuego encarbonado al agregar alcohol para elevarlo. Me quemaba por dentro, ardía retorcida entre las sábanas, mirando las blancas paredes en está habitación que me sofocaba. Esperaba que por arte de magia aparecieras y me penetraras. Rudo, tan rudo como me exigía mi cuerpo y así regar entre tus piernas todos mis jugos.
Mis plegarias por tenerte a un lado eran en vano, solo me quedaba verte a través de la fotografía que tenía colgada en la pared. Mirarte fijamente con amor y deseo, tomar mi vibrador y recordar alguna de nuestras placenteras historias. Por más solitario que aquello sonara, era lo único a lo que podía aspirar en aquel instante...
Después de extenuantes platicas, de redescubrir nuestro mundo sexual, nos dimos cuenta que ambos queríamos experimentar más allá, tiempo después pensamos en la idea de conocer un club swinger. Por varios meses buscamos información en las redes, encontrando lugares, cientos de fotografías y vídeos, conociendo través de la pantalla perfiles de personas que interactuaban.
Al poco nos dimos cuenta que queríamos vivirlo en carne propia, aunque aún no estábamos seguros por donde empezar. Era un mundo con miles de puertas abiertas por atravesar.
Esa noche en particular, nos encontrábamos platicando cuando me dijo que había encontrado la publicación de un evento ese día. Eran las 11pm, así que no lo pensamos mucho y decidimos probar. Mandamos mensaje y lo primero que nos dijeron era que debíamos mandar una fotografía de nosotros, por seguridad. Después de realizar el pago nos mandaron un código y la dirección del lugar.
En el viaje, me encontraba emocionada, no sabía lo que nos esperaba. Iba vestida muy casual, una blusa bordada, jeans y tenis, él iba de sudadera. Ni siquiera habíamos pensado en cambiarnos, íbamos de espectadores con la mente abierta, dispuestos a vivir lo que se presentara.
Por fuera el lugar pasaba desapercibido, en letras grandes "PISTÓN, TALLER MECÁNICO" aparecía en la pared blanca y manchada de grasa que estaba junto al portón azul rey. La puerta se encontraba entre abierta y dos hombres de traje, afuera, recargados, mirando al rededor como esperando. Al estacionarnos rápidamente se acercaron para preguntar si íbamos al evento, dijiste "sí" y nos dijeron si ya teníamos reservación.
Entramos y lo primero que había era un patio amplio, en una esquina un coche con el cofre abierto, y al fondo una puerta color blanco. Al cruzarla, del lado izquierdo se encontraban unas escaleras. Las paredes eran negras y las luces eran tenues, lo único que iluminaba eran las letras color neón al frente que decían "Las delicias" nombre del lugar.
Arriba el espacio estaba lleno de mesas pequeñas para dos personas. Rodeaban la pista de baile, en la que yo calculaba cabrían unas 10 parejas. En seguida, había un tubo de baile que al acercarse se notaba la grasa humana, parecía recién usado.
A pesar de la poca iluminación, al ingresar recibimos un par de miradas, parejas que nos escaneaban de pies a cabeza, lujuriosas.
El administrador nos dió la bienvenida, llevándonos a las escaleras que se encontraban junto a la barra de bebidas, y así dando inicio el recorrido al lugar...
Bajando las escaleras unas alas enormes color azul neón iluminaban el espacio, junto a ellas dos maniquís vestidos con lencería color rojo y negro.
A cada paso, cada objeto, cada persona, todo me maravillaba y asombraba, miraba a mi pareja y me di cuenta que no eran necesarias las palabras pues sus ojos decían todo, estaba igual de emocionado que yo.
Llegó la parte más interesante del recorrido, conocer todas las habitaciones sexuales del club. Del lado derecho había un enorme cuarto con una cama roja tan amplia, cuadrada, donde cabían sin problemas ocho parejas.
Se prestaba para intercambios, sexo en orgía y sobre todo, el lugar ideal para tener múltiples expectadores. La cama la rodeaban varios sillones, útiles para varias otras prácticas sexuales o solo mirar.
En ese cuarto se encontraban otras dos habitaciones pequeñas con ventanas para quién quisiera observar, ambas eran ideales para una experiencia más privada y con menos personas.
Antes de entrar a esta gran habitación, el pasillo giraba a la izquierda, allí otros dos cuartos. Eran más pequeños, pero en ellos había cabinas con un orificio en una de las paredes, ideales para ver o introducir manos y pene, estás eran conocidas como glory hole.
Después de todas las explicaciones y escuchar las reglas del lugar, el administrador se fue, dejándonos solos, imaginando el lugar lleno de parejas.
Nos sentamos un momento, ya prendidos. Empezamos a besarnos, me senté en sus piernas y acaricié su pene sobre el pantalón.
Trás varios minutos volvimos arriba, notamos que el lugar ya estaba casi lleno, algunas parejas ya en la pista de baile, perreando. Había algunas chicas casi desnudas, no había pudor alguno en el ambiente, quede fascinada.
Ya había pasado el tiempo, al llegar la madrugada las parejas empezaban a bajar hacia las habitaciones sexuales. Al poco rato nos animamos a seguirles.
¿Qué nos espera? Me pregunté....
Si soñar con un trío no es una señal divina, entonces no sé que es.
Les comparto que últimamente no he publicado nada y es porque estoy trabajando en una historia que es un poco más larga de lo que acostumbro. Pero prometo que va a gustarles.