¿Ustedes cómo le hacen para vivir en vez de sobrevivir? ¿Cómo aguantan el día a día?
miércoles, 26 de junio de 2024
lunes, 24 de junio de 2024
sábado, 22 de junio de 2024
Otra noche de insomnio.
Son las 5 de la mañana y mi insomnio sigue, tenía tanto sin una experiencia así. Gracias a ello tuve oportunidad de ver una película que me gusta mucho (mi primer amor, 2010). Una linda película de un amor tierno e inocente.
Por si luego llegan a tener un insomnio así de largo.
sábado, 15 de junio de 2024
Cocina emocional
Tengo un recuerdo muy vago, de una parte del libro "Como agua para chocolate" de Laura Esquivel. En el se menciona que cocinar se ve afectado por el estado de ánimo de quién cocina. La protagonista prepara ciertos alimentos en un momento donde se encuentra muy molesta, entonces todos los que prueban la comida quedan con diarrea.
Siempre me pregunté si eso podría ser real.
El día de hoy me encontraba muy desanimada, triste, con mis emociones a flor de piel queriendo llorar constantemente, sintiendo un nudo en la garganta. Apesar de ello, decidí cocinar algo rico, unas enchiladas suizas que suelen quedarme deliciosas, no hice nada diferente, agregué los ingredientes de siempre. Que grande fue mi sorpresa al probar la salsa y darme cuenta que estaba muy agria, jamás me había pasado.
¿Habrá sido coincidencia o será que Laura Esquivel tenía razón?
Esa pregunta me dejará pensando un largo tiempo.
viernes, 14 de junio de 2024
La cita.
Para todos aquellos amantes de mis relatos eróticos/sexuales, quiero aclarar que esté no lo es.
Con los nervios invadiendo todo mi cuerpo, caminé lentamente hacia donde estabas, abrí torpemente la puerta del coche, dándote un saludo amigable, intentando disimular. Las cosas se sentían tranquilas, con naturalidad me acerqué para darte un beso en la mejilla, esperando que no fuera extraño pues al tener tantos años sin vernos, no sabía como actuar.
-"hola". Dijiste amigablemente para después preguntar cómo estaba, eso rompió la tensión que sentía y pude relajarme completamente, intentando ser la misma de siempre.
De camino a nuestro destino platicamos para actualizarnos, tenía tanto tiempo que no nos veíamos, había tanto que decir en tan poco. Tan era así que en un momento a otro ya estábamos en la heladería.
Yo no conocía el lugar, tú lo habías elegido diciendo que sería sorpresa. Llegamos a la colonia Nápoles, llena de extranjeros despreocupados, sentados en las mesitas al aire libre. En las calles abundaban restaurantes, bares, y cafeterías, dónde apesar de ser miércoles por la noche, estaban llenos de vida.
Fue imposible no hablar del lugar y la gentrificación, tú no conocías aquellas calles, siendo un ente de la periferia que no acostumbra salir por la ciudad. Por el pequeño momento que pasamos ahí nos camuflajeamos entre la gente. Preguntándonos si podríamos vivir con tanto dinero durante toda la vida, sin tener preocupaciones o si entonces la vida perdería sentido.
Entramos a la heladería, quedé petrificada con los precios elevados de aquellos helados que pintaban ser libre de colorantes y sabores artificiales.
Quedamos sorprendidos con la presentación de aquel magnífico helado, una flor abierta, formada pétalo por pétalo, perfectamente elaborada con cheesecake montada en el cono. Nos dejó sin palabras.
Para buena suerte, el helado estaba espléndido, un pequeño gusto para el paladar y acompañado de una plática placentera. Hablamos de nuestro día a día, nuestras preocupaciones de la vida y los planes que cada quien tenía para el futuro cercano.
Estábamos sentados uno junto al otro, mirándonos fijamente a los ojos sin perder palabra. Tan emocionados por lo que el otro decía.
Para ese punto de la noche yo ya deseaba tanto un pequeño roce, alguna caricia espontánea. La tensión se apoderaba de mí, queriendo y a la vez siendo paciente en la espera. Intentando vislumbrar alguna señal en tus ojos.
Terminando el helado emprendimos una caminata por las calles iluminadas. Hubo algunos pequeños contactos involuntarios de ambas partes, abrazos fugaces y algunos roces de mano.
Los nervios volvieron a invadir me al poco tiempo, no estaba segura si tú estabas sintiendo lo mismos que yo, me atormentaba felizmente pensando en que existía una pequeña oportunidad de que algo surgiera de está cita. De que sintieras algo por mi y aceptarás dejar que las cosas fluyeran.
Volvimos al coche, acercándose ya el momento de la partida. Seguíamos platicando pero ya no soportaba más, deseaba tanto tocarte, tenerte en mis labios y acariciarte.
Cuando nos conocimos, parecía que existía una química espontánea entre nosotros, ¿Pero ahora?, me pregunté en medio del deseo y la confusión de mi cabeza. Al pasar tanto tiempo sin saber uno del otro, ¿Podrían resurgir los sentimientos? ¿Acaso esos sentimientos eran unilaterales? Todos aquellos cuestionamientos me atormentaban aún más.
Al fin llegamos a mi casa, la hora de despedida me acechaba, no quería que la noche terminara, no quería que te marcharas...
En el último instante, dándonos el último adiós, mi corazón se armó de valor, me acerque lentamente para besarte.
Aquel beso fue correspondido, duró apenas unos instantes, pero tus labios tan suaves y cálidos cobijaron cada parte de mi ser. Esa calidez me acompañó, incluso aún después de la despedida.
PD: El final de está historia no ha sido la mejor parte, he de reconocerlo. Y es que fue así como hubiera querido que terminará en la vida real, pero al no haberlo vivido, ha hecho en está ocasión que no sepa bien como expresar mis sentires si nos hubiéramos besado. (Inserten carita triste y un corazón roto).
viernes, 7 de junio de 2024
swinger
Me he encontrado viviendo un periodo de abstinencia sexual forzada. Ha sido complicado, y últimamente he tenido muchas ganas de visitar un club swinger. Extraño mis escapadas, llegar a un lugar donde nada es lo que parece, empezando por la fachada del lugar, siempre haciendo referencia a algo muy distinto que en la noche se transforma. Extraño ver como el espacio se trasforma conforme avanzas, poca luz, muchas mesitas y una pista de baile. Mi imaginación se da vuelo, saber que muy pronto, todas esas parejas ahí sentadas andarán rondando los cuartos de la lujuria y el placer, donde yo las miraría con emoción, excitación. Queriendo interactuar, o simplemente mirar...