Subo a la combi apresuradamente después de una larga jornada de trabajo, al sentarme, una mirada traviesa me recibe. Me pregunto que edad tendrá aquel muchacho, me quedo pensando unos segundos, luego lo escaneo de pies a cabeza.
Joven, 23 años a lo mucho, delgado, alto, moreno, ojos marrones. A pesar de traer cubre bocas puesto algo me atrae y le regreso la mirada.
Me quedo pensando un par de segundos, minutos, al reaccionar me doy cuenta que quedamos tres personas a bordo, él entre ellas. Al poco tiempo quedamos solos...
Siento su mirada penetrante y como está me prende al recibirla, lo miro a los ojos y le lanzo una sonrisa coqueta, como si estuviéramos pensando en lo mismo. Entonces la combi se detiene, sin pensarlo cambio de asiento.
Unos dedos traviesos acarician mi pierna tímidamente, al no recibir negativa, sube la mano cada vez más arriba acariciando suavemente mi clítoris sobre un montón de telas que ahora parecen innecesarias, continua y ya no me resisto, le quito el cubre bocas y me encuentro con unos labios carnosos listos para ser devorados, con una mano lo agarro de la nuca mientras seguimos el beso. Torpemente mi otra mano busca escabullirse debajo de aquel pantalón apretado para tocar aquella erección caliente.
Sabíamos que teníamos tiempo suficiente, ya no nos importaba que detrás de aquella cortina negra, junto a los asientos, hubiera una persona que pudiera mirarnos. Desesperadamente buscó entre su mochila una cajita de condones, acepté con la mirada.
Al observarlo colocando el condón en aquel pene grueso, ya solo podía pensar una cosa, ¡Tremendo placer que iba sentir al ser penetrada!!
Me levanté mi falda, me quité los calzones y me senté encima agarrándome como pude del tubo de arriba. Entró sin dificultad, mis fluidos le dieron el libre acceso.
¡Ahh!
Me salió un ligero gemido producto de tan esperada penetración. No fue complicado acoplarse, los baches que tanto odiamos hoy jugaban a nuestros favor, haciéndome brincar aún más sobre él, susurrando le al oido que quería más, más rápido y duro...
Ansiaba tanto coger y la estaba pasando tan rico que sentía como los fluidos salían chorreando sobre sus piernas. No duramos mucho, al poco rato sentía las contracciones producto de su orgasmo y eyaculación. Se quedó pasmado unos segundos mientras yo intentaba recuperar el alimento. Me quité para sentarme a su lado.
Pasados dos minutos la combi se detuvo en el paradero cuatro caminos, apenas a tiempo, pensé. Sin decirnos palabra, tomamos nuestras cosas y bajamos, cada quien siguió su camino sin siquiera mirarnos.
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